A las esperanzas les encanta tener mascotas, cada vez que tienen la oportunidad compran una, o si se las regalan las aceptan con mucho gusto. Pero después van perdiendo interés en ellas y no por que ya no las quieran si no por que ya no les dedican el mismo tiempo que al principio, se aburren de que los cuidados se vuelvan una rutina.

En lo personal, yo me considero una esperanza y mis experiencias con las mascotas nunca han sido completamente satisfactorias. He tenido de todo; tortugas, peces, pájaros, pollos, patos, pericos, guacamayas, gatos, perros, ranas, hamsters, conejos, hasta iguanas y tarántulas, y siempre se me escapan, se pierden o se mueren.

Con el tiempo aprendí que eso de tener mascotas no es para personas como yo, aunque me fascine tenerlas, no se me hace justo para las mascotas que no las traten como se merecen, necesitan tener el ACONDICIONAMIENTO adecuado. Muchas veces, no nos ponemos a pensar en lo egoístas que somos y no nos importa el SUFRIMIENTO de los demas, sólo pensamos en lo que nos convenga a nosotros. Deberíamos ponernos en el lugar de las mascotas e imaginarnos que estamos condenados a un CONFINAMIENTO, a un solo lugar y de espacio limitado, supongo que ha de ser horrible.

Si vamos a comprar o adquirir una mascota, no puede ser solo por COMPULSION, tenemos que pensar en lo tener una mascota implica y reflexionar si podemos hacerlo y si no, es mejor RETENER las ganas.

En muchos casos, hasta tenia una REYERTA con mi familia por mis caprichos de querer tener una mascota, para que al final, lo único que me quede de ellas sean sus fotos guardadas en un BAÚL y me ponga a escuchar MÚSICA mientras las veo, por que aunque suene increíble, si me da nostalgia acordarme de ellas y el pensar que al principio era lo que mas quería y que por ser la esperanza que soy, las cosas terminaron mal.

A veces las esperanzas nos sentimos tan personas en la vida que necesitamos una BRÚJULA para orientarnos y nos compramos una mascota para enfocarnos en algo y encontrarle un poco mas de sentido a las cosas en vez de sólo pensar en ponerte un REVÓLVER en la cabeza.