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lourdess

4 Diciembre 2005

EL ENSAYO

Lo que se entiende por “ensayo”. Definición.
Si observamos con atención podemos descubrir que la definición de ensayo no
es del todo precisa, sino más bien ambigua y quizá equívoca. Conviene delimitar,
entonces, qué es lo que enfrentamos. Según la Real Academia Española: el ensayo es un “escrito generalmente breve, sin el aparato ni la extensión que requiere un tratado completo sobre la misma materia”.1 Lo que se deduce de esta afirmación es que la definición de ensayo está relacionada al verbo “ensayar”. Se trataría del sentido de hacer algo no definitivo, no acabado.
Podemos intentar una mejor comprensión de la idea de ensayo al investigar la de “tratado”. Parece que ésta aparece en contraste con la de ensayo. Tratado, según
el diccionario mencionado, es un “escrito o discurso que comprende o explica especies concernientes a una materia determinada”. En este sentido un ensayo
tocaría una idea, un aspecto, en tanto que un tratado abordaría varios aspectos o ideas afines a un tema determinado.
Sigamos buscando más precisiones. El ensayo se distinguiría de lo que se entiende por “artículo” o por “monografía”, aunque las diferencias con estos géneros en algunos casos pueden ser irrelevantes. Artículo, según el mismo
diccionario, sería “una de las partes en que suelen dividirse los escritos” y “cualquiera de los escritos de mayor extensión que se insertan en los periódicos
u otras publicaciones”. Está visto que la idea de artículo está haciendo hincapié en la idea de “enlace”, de “unión” de dos piezas o partes de un tratado. Refiere así a algo que está “articulado” al todo más que a una preocupación o definición por su temática en sentido estricto. En el caso de “monografía”, la precisión que tenemos es que se trata de “una descripción y tratado especial de determinada
parte de una ciencia, o de algún asunto en particular”, según refiere el Diccionario de la Real Academia Española.
El ensayo, pues, desde un acercamiento lexicológico, no sería un artículo porque no pretende ser un texto articulado a otro u otros, sino que tiene su eje en sí
mismo y en su propia materia, y no sería una monografía porque no intenta describir sino fundamentar una idea o un punto de vista.
Un ensayo filosófico vendría a plantear el fundamento de una idea filosófica. En este sentido, la figura o el género del ensayo ha sido y es una buena técnica literaria para, sin dejar de tener rigurosidad, saber plantear las cuestiones inherentes y específicas de la filosofía. La forma de diálogo que plantea un debate o reconstruye una discusión ha sido la forma clásica de los textos
filosóficos en la antigüedad, pero en el mundo moderno y contemporáneo el género ensayo se ha ido expresando, a juicio nuestro, como el más adecuado al pensar filosófico. Abrir el debate y no cerrarlo es quizá una de sus mejores características.

La “forma literaria” del trabajo filosófico en nuestra historia ha sido el ensayo. La revisión que hemos hecho del pensamiento y de la tradición filosófica así lo indica. Ciertamente no podemos negar que han existido otros géneros literarios y obras escritas en forma de diálogos o en forma de tesis, pero principalmente la tradición filosófica se ha expresado en ensayos.
La importancia del género ensayo está en que permite fundamentar y argumentar una idea y no cierra la discusión, sino que la abre. En este sentido este género literario es dialogante y polémico. En sentido estricto, la filosofía no tiene por qué responder solamente, cuando debe principalmente formular interrogantes y preguntas y también insinuar perspectivas y dar sugerencias y orientaciones. Habría que decir que el ensayo adquiere fuerza en la modernidad frente a la forma del diálogo. El ensayo adquirirá aún más fuerza con la crisis del positivismo, cuando aparece con toda su fuerza el sentido del “punto de vista”, pero ya estaba bastante arraigado en toda la crisis colonial y en los años de la Independencia. Las nuevas corrientes científicas y las nuevas corrientes filosóficas actuales se escudan en el “punto de vista” y la mejor manera de argumentar una idea -sin cerrar la discusión- parece ser con el “ensayo”. Un saber que parte de su límite, como es la filosofía, es un saber que puede enfrentarse mejor con una forma literaria como el “ensayo”, que siendo clara y rotundamente racional, no puede pretender decir toda la verdad, sino quizá tan sólo un aspecto o una idea de la misma.

servido por lourdess 2 comentarios compártelo

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Hornelas

Hornelas dijo

leído

6 Diciembre 2005 | 03:18 AM

minerva

minerva dijo

esta muy bien explicado, gracias me sirvio de mucho el texto.

11 Febrero 2007 | 02:35 AM

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